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Tuve la gran suerte de asistir hace semanas a una charla de Brian Solis. Yo, como siempre, con noticias “frescas” 😉

Me gustó, me enganchó, me pareció coherente y no me sale una palabra que cuestionase su actuación. Entre las muchas cosas que dijo, habla de ese hueco que existe entre lo que dicen las marcas en su publicidad “normal” y lo que dice la gente de esas mismas marcas, la experiencia de la gente. Concluía con el papel que juegan las redes como elemento de unión de ese hueco.

Uno lleva años dedicándose al marketing y la publicidad y no se cansa de ver anuncios estúpidos en la tele. Y aunque no te dediques a esto, da igual: hay cosas que suenan completamente estúpidas y ya está.

Me imagino a los de marketing (yo soy uno de ellos…) escribiendo el briefing, justificando decisiones, intercambiando correos con la agencia de turno y llegando a taglines, a copys y a mensajes completamente fuera de lugar, que nada tienen que ver con la realidad, ni tienen gracia, nada… Solo intentando agradar al jefe que toque y que solo tienen la intención de expresar lo que quieren ser pero que nada tiene que ver con la experiencia real.

Concreto. Me “cabrean” (bueno, tampoco es para tanto) dos anuncios especialmente:

  1. Cualquiera de la Caixa, con su ”¿Hablamos?” ¿Y por qué me enfada? Porque yo he entrado en la Caixa, en no menos de 5 oficinas… y nadie tiene el más mínimo interés de hablar contigo, de compartir, de ver opciones, de nada. Es así. Los bancos/cajas han decidido no cuidar a sus clientes, dejar el trato de personas a un lado, dar a quien tiene, no apostar y masacrar a comisiones a quien está. Perfecto, están en su derecho pero, por favor: ¡que tu publicidad no sea “¿Hablamos?”! También entré en el Popular, y me dijeron lo mismo, y me trataron igual, pero no tenía un cartel de “¿Hablamos?” delante: tenía a Gasol diciéndome que subirá mi rentabilidad. Bueno, si tuviera dinero, quizá subiría mi rentabilidad… Prefiero 25000 veces a la gente que se pone en 2,15 solo por entrar en el Popular por absurdo, tonto y obvio que parezca…
  2. El segundo ejemplo es el ya “celebrado” de Caser y Marc Gasol. Es horrible, pero no me importa eso, no me importa que Marc diga “Bueno, nada” (¿cómo que “nada”? ¡Que se me está destrozando el techo y el parqué”!) No, no es eso. Lo que me importa es que yo fui cliente de Caser… y ni estaban allí, ni son rápidos, ni son amables, si pueden evitar ir, lo evitan… son caros… En definitiva, son seguros.

Mientras su servicio sea así, y no haya más que hacer al respecto, ¿por qué no cambian su forma de promocionarse, por qué no buscan un posicionamiento en el que la calidad de servicio no se pueda comparar con la realidad?

Sigue siendo incomprensible para mí hacer anuncios porque sí, dando igual lo que va a pasar cuando el cliente cruza la puerta y se convierte en tu cliente…

La realidad de las cosas al final está en lo que das como marca, como empresa, como producto, como atención. Y esto es lo que  la gente dice y expresa en las redes. Y es esto lo que sirve. Ahora las marcas se exponen y solo ganarán los que funcionen, entiendan lo que se dice en las redes, reaccionen y empiecen a hacer productos/servicios de calidad. Será cada persona quien sea su departamento de marketing.

“Te gusta conducir” no es un slogan buenísimo porque sí: es un slogan buenísimo porque a uno le encanta llevar un bmw, porque en un bmw tienes normalmente una experiencia excelente. Tendría el mismo contenido este slogan con un Dacia?

Pablo Rueda. Director de belou, Marketing y Comunicación. Imparte los Cursos belouCamp.                                                                                                              http://about.me/prueda

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