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Dejamos atrás el 2013, un año dónde todo lo relacionado con la tecnología ha atraído el interés de millones de usuarios. Un año de crecimiento en el plano de las redes sociales que se han visto desbordadas por internautas con ganas de saber más y más. Es cierto que cada vez estamos más enganchados a todo aquello que engloba internet, pero además, hay que añadir cómo los individuos se prestan a compartir productos y servicios con otras personas.

Observando los movimientos que hacen los consumidores, vemos como hay más personas que deciden compartir sus gustos y aficiones con otras personas que no conocen de nada: viajes en coche con el fin de compartir gastos, compra-venta de ropa/calzado entre particulares, intercambio de vivienda entre personas de distintas nacionalidades…y así, muchas más cosas que los usuarios están dispuestos a probar y a obtener buenas experiencias de todo ello.

En estos últimos años hemos visto como empresas centradas en estos fines han ido proliferando, ejemplos como Blablacar, Couchsurfing, El Armario de la Tele, etc. Son algunas de las páginas que han dejado que los propios usuarios sean autosuficientes y que ellos mismos puedan no sólo organizarse para desplazarse a una ciudad con otra persona en coche, sino que además, la base de todo ello reside en compartir la experiencia en sí. También es verdad que en nuestro país se han implantado hace poco y cada día son más los usuarios que recurren a este tipo de servicios. Y por lo que se ve, hay otros muchos que aún no conocemos.

Pero realmente, ¿Qué beneficios obtienen estas empresas? ¿Son rentables? Los modelos de negocio prosperan, y vemos como la economía y la forma de invertir en proyectos nuevos evoluciona. Y lo está haciendo con otra perspectiva: la colaboración entre unos y otros. Expertos en economía manifiestan como el consumo colaborativo es otra forma de sacar rendimiento a la economía de la empresa.

En estos días se ha celebrado un seminario en Madrid donde se ha hablado de éste tema, y en el que ha participado el fundador de Ideas for Change, Javier Creus, líder de la economía abierta, que defiende como los ingredientes de ésta ‘nueva economía’ está basado en ‘la confianza y en la capacidad de colaborar’. Según Creus, gracias a la tecnología los consumidores se organizan mejor y dejan en un segundo plano el dinero, posicionándose de tal forma, la colaboración ciudadana.

El hecho de compartir siempre se había dado en entornos familiares y entre amigos, pero nunca entre personas desconocidas, y parece que es algo que está enganchando a los usuarios, de hecho en la web Consumo Colaborativo se pueden encontrar más de 80 web que ofrecen estos servicios. Otros de los participantes de éste seminario fue, Albert Cañigueral, fundador de la web Consumo Colaborativo, que indicó que la economía de una forma u otra tiene que evolucionar, y que mejor forma de hacerlo que mediante la economía de ‘circulación’.

Poco a poco nos damos cuenta como el hecho de comprar no sólo se acoge al uso del dinero cómo forma de pago sino que lo que prima es la colaboración entre los usuarios en el momento de compartir una experiencia o un servicio.